Antes de modelar, entendemos. Antes de entregar, verificamos.
No iniciamos ningún proyecto sin conocer su contexto. No entregamos ningún modelo sin haberlo validado contra los requisitos acordados. Todo lo que ocurre entre esos dos momentos está definido antes de empezar.
La información de cada proyecto se gestiona con total discreción. Es un compromiso que mantenemos con todos nuestros clientes y que asume cada persona que forma parte del equipo.
01 · Diagnóstico inicial
Toda colaboración comienza con una reunión de toma de datos. No es una reunión comercial. Es una sesión técnica en la que recogemos el motivo del encargo, el estado actual de la documentación existente y los requisitos reales del proyecto.
Con esa información, nos sentamos internamente a analizarla. El presupuesto que enviamos incluye un alcance definido. No una estimación aproximada.
02 · Definición del entorno de trabajo
Antes de abrir el primer modelo, establecemos las reglas del proyecto.
Solicitamos el BEP o EIR existente. Si no existe, podemos ayudar a crearlo. En cualquier caso, contamos con nuestra propia estructura interna de gestión de la información — plantillas de coordinación, estándares de nomenclatura y criterios para la distribución de instalaciones en pasillos y áreas complejas — adaptable a los requisitos de cualquier proyecto o cliente.
El objetivo es que cuando empiece el modelado, no haya ambigüedad sobre qué se modela, con qué nivel de desarrollo y para qué uso.
03 · Desarrollo y seguimiento
Durante el desarrollo trabajamos con entregas periódicas y reuniones de avance. La frecuencia la define el cliente, pero en proyectos de alta complejidad nuestra preferencia es quincenal: las reuniones semanales no siempre dan tiempo a generar suficiente avance para que la revisión sea productiva. Una reunión sin contenido suficiente no es una reunión — es una interrupción.
En proyectos que incluyen instalaciones, proponemos un flujo de trabajo que permite coordinar interferencias en paralelo al modelado — sin esperar a tener el modelo completo para empezar a resolver conflictos. Esto reduce significativamente el tiempo total del proceso y evita que los problemas se acumulen en fases finales.
Los cambios de alcance son parte de cualquier proyecto. Cuando es posible, la fórmula más equilibrada es incorporarlos una vez los cálculos están validados. Cuando no lo es, trabajamos con una bolsa de horas adicionales que garantiza que la calidad de la entrega no se ve comprometida. En proyectos de as-built, el presupuesto incluye una previsión de horas adicionales para ajustar el modelo generado a partir de los planos de ejecución a las modificaciones que inevitablemente ocurren durante la obra, calculada según la tipología y complejidad del proyecto.
En cuanto a la comunicación, priorizamos la efectividad sobre la jerarquía. Incluimos en el BEP un protocolo que especifica a quién hay que dirigirse según el tipo de incidencia — de forma que cualquier miembro del equipo puede reportar y resolver sin demoras innecesarias. Las reuniones periódicas son la vía principal, pero no la única.
En proyectos con hitos definidos, las entregas se alinean con esos hitos. En trabajos de as-built, actualizamos el modelo en paralelo con el avance de obra — reduciendo el desfase entre la realidad ejecutada y el modelo, y convirtiéndolosisi en una herramienta efectiva para la toma de decisiones durante la construcción.
En ningún caso entregamos un modelo final sin un proceso previo de revisión conjunta.
04 · Entrega y cierre
El modelo entregado cumple el alcance acordado en el presupuesto. Está verificado, coordinado y documentado.
Pero el cierre no termina con la entrega. Siempre que es posible, proponemos una reunión final de cierre — no para revisar el modelo, sino para revisar la colaboración. Si la agenda no lo permite, lo hacemos a través de un cuestionario breve. Qué ha funcionado, qué podría haber sido más fluido, qué haríamos diferente. No por protocolo — porque cada proyecto es una oportunidad de trabajar mejor en el siguiente.
